Somos la tribu

La tribu la formamos seis miembros principalmente, aunque de vez en cuando se suman a nosotros miembros de tribus vecinas no hostiles u otros miembros del clan que se animan a hacer incursiones, grandes o pequeñas, ya sea en nuevos terrenos por explorar o en algunos que ya conocemos pero a los que nos encanta volver.

Como ocurre en todas las tribus, cada miembro tiene su rol, ganado más o menos a pulso: desde el rastreador, pasando por la irascible guerrera y su joven e impertérrito aprendiz, la incansable exploradora, el paciente (a veces no tanto) jefe de la tribu o la guardiana del poblado y vigilante nocturna,…

Nuestro asentamiento base lo tenemos en Vigo, al igual que la gran parte de miembros de nuestro clan. La verdad es que si bien es un lugar magníficamente situado para incursionar en nuestro país vecino, nuestra situación no lo es tanto para incursionar en nuestro propio país. Por suerte Galicia es tierra de contrastes que dan pie a recorrerla una y mil veces, descubriendo cada vez algo nuevo que dejar grabado en la memoria del clan.

Tanto para nuestras pequeñas como grandes incursiones nos movemos generalmente en coche por dos razones que afectan al jefe de la tribu y a nuestro rastreador. La primera de las razones es la fobia a volar del jefe. No me preguntéis por qué, porque no ha cogido un avión en su vida, pero las fobias son así y como no se puede ser perfecto pues al pobre hay que quererlo como es. La segunda razón es que nuestro peludo rastreador es uno más de la familia y por tanto no le corresponde otra cosa que viajar pegado a nosotros y mientras esto no sea posible en medios como el tren o el avión en las mismas condiciones que los demás miembros, las alternativas que tenemos son los viajes en carretera y en ferry.

Por suerte cada vez son más los sitios donde aceptan a los rastreadores como un miembro más de la familia (aunque sean peludos y anden a cuatro patas) y por eso queremos compartir con vosotros nuestras experiencias viajando con él.

Además sabemos que las incursiones con niños tienen su parte genial pero que no todo es maravilloso y ni mucho menos fácil, ya que las rabietas, el cansancio, su propio ritmo, sus inquietudes como niños viajan con ellos a cuestas y por eso, desde esta tribu, os queremos contar en base a nuestra propia experiencia qué ha sido lo mejor para ellos y para nosotros en cada incursión, pero también lo no tan bueno y si lo aceptáis, algún consejo que os pudiese valer en vuestras propias incursiones. Por supuesto, como tribu no hostil aceptamos consejos y opiniones de otras tribus.

¿Os animáis a seguir nuestras huellas?

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