Lagrasse, uno de los pueblos más bonitos de Francia

Viajar con niños o al menos viajar con los dos que forman parte de esta tribu no hace precisamente fácil el poder planificar con antelación el día a día de una ruta o de una escapada vacacional. Es decir, por poder podría realizar esa planificación (antes lo hacía), pero mi propia experiencia me ha demostrado que en nuestro caso el hacerlo acaba resultando más bien frustrante porque cualquier parecido entre la planificación previa y la realidad es siempre pura coincidencia. Desde un imprevisto con el enano que te hace dar vuelta cuando ya has iniciado la ruta, hasta una simple rabieta que se acaba convirtiendo en una especie de apocalipsis para una pre pre-preadolescente, siempre podrá haber algo que se encargue de echar por tierra la más o menos «perfecta» planificación que hiciste con esmero semanas antes del viaje, así que de un tiempo a esta parte no es que improvisemos, pero sí que me aplico la máxima de «hasta donde lleguemos, que ya habrá tiempo de repetir y ver más».

De la región del Languedoc – Roussillon había leído tantas y tantas cosas sobre pueblos y lugares de esos catalogados como «imprescindibles» que si llego a hacer caso a todas las reseñas habría sido mejor plantearme el buscar trabajo allí para poder visitarlos todos. Como no era el caso y la verdad es que durante nuestra estancia allí el calor no ayudaba, en nuestro viaje a esa región optamos por visitar uno o dos lugares al día bien de mañana, bien de tarde de manera que si salíamos de mañana volvíamos a nuestro campamento base en Carcassonne para comer y luego nos quedábamos ya en la ciudad o si no hacíamos lo contrario: mañana y comida en Carcasssonne y ruta en horario de tarde.

Hacemos ruta por Languedoc – Rousillon para conocer el pueblo de Lagrasse

Ir hasta Lagrasse sí estaba en mis planes de esta visita a la región Occitana. Cuando lees una y otra vez en la web que forma parte de «les plus beaux villages de France» (de los pueblos más bonitos de Francia) das por hecho que no se trata de una casualidad y que realmente tiene que haber una o varias razones para que sea considerado como tal, así que sí o sí teníamos que comprobarlo. El visitarlo esa tarde surgió como alternativa a nuestro intento frustrado de disfrutar del lago de la Cavayère, no apto para el baño debido a la calidad del agua en época de sequía, y del consiguiente disgusto para la joven guerrera de la tribu. Poder disfrutar de una hora al día (lo máximo que puede estar al día sin corsé) del agua del mar, de la piscina o de un lago no os imagináis lo que para ella significa, así que en este caso su cabreo era del todo comprensible y solo quedaba esperar, cargados de paciencia eso sí, que la visita a este pueblito de apenas 600 habitantes ayudase.

Lagrasse se encuentra al sur-este de Carcassonne, a algo más de treinta y cinco kilómetros de ésta, en la comarca Basses-Corbières. El acceso al pueblo transcurre por carreteras secundarias trazadas entre frondosos valles cubiertos de pinos, que posteriormente dan paso a campos de vides y praderas, por lo que el propio viaje en sí mismo es un auténtico placer para la vista y agradeces enormemente que un pequeño trayecto en cuanto a kilómetros se refiere suponga un viaje de alrededor de una hora que resulta de lo más relajante, lo que encaja a la perfección con la sensación de tranquilidad que uno percibe nada más entrar en el pueblo por la carretera D3 hacia el Boulevard de la Promenade en el que a su izquierda se ubican algunos edificios institucionales mientras que a su derecha observamos fundamentalmente pequeños establecimientos hosteleros y de restauración con sus correspondientes terracitas a la sombra que resultan de lo más tentadoras en un día en el que los pies se te quedan fundidos al asfalto.

Para aparcar, el pueblo dispone de un área de aparcamiento exclusiva para los turistas que se distribuyen en tres zonas de parking distintas. El precio no es para nada caro ya que por 3€ puedes dejar el coche estacionado todo el día o si vas a estar unas horas por la tarde el coste del estacionamiento será de 50 céntimos la hora.

Una vez más aparece la sensación que me invade siempre que me adentro en un pueblo, esa sensación de que el paso del tiempo allí no es importante. La tranquilidad que se respira en el Boulevard de la Promenade (nuestro primer punto de contacto con el pueblo), el comportamiento relajado de quienes se concentran en sus terrazas, algunos para comer, otros para tomar un aperitivo, otros sencillamente para tomar un café, una cerveza o un refresco te invitan casi de inmediato a hacer lo mismo que ellos. Escoges una de sus terrazas, con sus bonitas decoraciones a base de macetas de flores, biombos maderas y barriles y a partir de ahí te olvidas del reloj y decides sencillamente observar las contraventanas coloridas de las casas del boulevard y sus fachadas formidablemente reformadas mientras descansas y conversas con tu pareja, mientras el pequeño guerrero duerme la siesta y su hermana asume el rol de fotógrafa profesional e inmortaliza ese momento con la cámara.

El boulevard de la Promenade es un punto de partida perfecto para comenzar la visita al pueblo de Lagrasse tomando algo en alguna de sus bonitas terrazas.

Después de refrescarnos y descansar en una de las terracitas del boulevard nos adentramos en el pueblo, en sus calles estrechas pero también fresquitas que en algunos puntos confluyen en bonitas plazas, de las que, la más llamativa y diferente es la plaza del mercado (Le Halle) donde precisamente os llamará mucho la atención la estructura abierta de piedra, madera y teja del propio mercado que sigue activo el fin de semana (si no recuerdo mal en sábado) y donde el día que visitamos el pueblo estaba teniendo lugar un concierto de música clásica creando en dicho emplazamiento un ambiente de lo más relajante.

Si en vuestra visita al pueblo se encuentra abierta la oficina de turismo no dudéis en haceros con un plano de la villa. Es verdad que lo más conocido del Lagrasse es su abadía y el puente romano, pero podréis comprobar como siendo pueblo pequeño, dispone de edificios de gran riqueza arquitectónica que datan fundamentalmente del siglo XIV y XV como la iglesia de Saint Michel. la Maison Mainard, la Maison du Patrimoine o el viejo convento de las hermanas de Nevers.

Una de las cosas que más llama la atención en Lagrasse es que a pesar de sus pequeñas dimensiones cada calle es diferente, única, sorprendente y eso le da una belleza especial.

El viejo puente romano que data del siglo XII lo encontraréis en la parte opuesta al Boulevard de la Promenade, atravesando el río Orbieu. Respecto al río, si antes de cruzar el puente, camináis por su orilla en dirección sur encontraréis una playita fluvial que en verano tiene poco caudal y que por tanto es perfecta y segura para darse un refrescante chapuzón en familia, que en plena ola de calor no está pagado.

El río Orbieu a su paso por Lagrasse deja una pequeña playa que es perfecta para darse un chapuzón y refrescarse en las calurosas jornadas estivales

Volviendo al viejo puente romano, además del juego de luces que el atardecer nos regala desde el mismo y que hace que esa hora sea perfecta para fotografiar esa parte del pueblo, desde el mismo puente tendréis una bonita postal de la abadía benedictina de Santa María de Orbieu y su torre octogonal de 40 metros de altura. En nuestro caso justo Murphy quiso que la abadía se encontrase en pleno proceso de rehabilitación, por lo que la torre y la fachada estaban cubiertas por una enorme red que dejaba ver una «preciosa» estructura de andamiajes en lugar de su aspecto habitual, pero son cosas que pasan, ¡qué le vamos a hacer!

El puente romano no solo comunica el pueblo con la Abadía de Saint Marie d’Orbieu sino que ofrece unas bonitas vistas del entorno en el que se sitúa Lagrasse

La abadía tiene una parte que es pública, es decir, es propiedad del estado Francés y que se ha convertido en un museo y una parte religiosa, (la parte de los canónigos que es además la parte más grande) donde están los espacios abiertos como el claustro y los jardines. Ambas partes son visitables por un precio muy módico para adultos y precios reducidos para niños. Eso sí, tened en cuenta que ambas zonas de la abadía cierran pronto (hora máxima las 6 de la tarde salvo en los meses de julio y agosto que cierra a las 7, al menos la parte pública) y la taquilla una hora antes, por lo que si no queréis ir corriendo de un lado para otro tratando de seguir los mapas de la abadía para no perderos nada y sin tiempo para hacer fotos de su interior visitadla mejor en horario de mañana.

Las labores de restauración en la torre octogonal no hacen justicia a la imponente abadía benedictina

Para mayor grado de detalle sobre ambas partes de la abadía os recomiendo que visitéis estas dos web de consulta: https://www.lagrasse.org/ para la parte religiosa y https://abbayedelagrasse.aude.fr/ para la parte pública. Por desgracia a raíz de la crisis sanitaria la abadía como tantos otros lugares fantásticos que visitar de esta región, está cerrada al público. Vamos a cruzar dedos para que pronto podamos volver a visitarla con normalidad y en nuestro caso con algo más de tiempo, para disfrutarla en todo su esplendor.

¿Habéis estado en Lagrasse? De ser así, ¿estáis de acuerdo en que sea calificado como uno de los pueblos más bonitos de Francia? ¿Qué otros pueblos habéis visitado que también tengan esta consideración?

2 Comments

    • conlatribuacuestas

      Seguro que sí Meri. Tenéis que conocer Carcassonne y sus alrededores. No te imaginas la de sitios que sigo teniendo en la lista de sitios a visitar con la familia. Son tantas y tantas villas y pueblos, además de las ciudades principales. Creo que necesitaríamos 3 semanas para garantizar visitarlas en condiciones o varios veranos para ir. Muchas gracias por comentar *___*

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